domingo, 19 de marzo de 2017

El Papa no tiene poder absoluto ni en las cosas temporales ni en las espirituales

El bien común se ha de preferir al bien particular. Por eso, al poner Cristo a Pedro al frente de las ovejas, lo que principalmente quiso fue atender a las ovejas, no a Pedro. Pero si Pedro hubiese recibido tal plenitud de poder del mismo Cristo, no habría mirado fundamentalmente por sus ovejas, sino por sí mismo y su honor. Queda, pues, claro que Cristo no dio ni a Pedro ni a sus sucesores tal plenitud de poder.

    Esto se puede confirmar y apoyar desde la razón de muchas maneras. El gobierno apostólico o papal no fue instituido menos para la utilidad común de los fieles que el gobierno civil (secular) moderado y justo para la utilidad de los súbditos. Gobierno que, según los estudiosos del mundo en materia política, fue instituido para beneficio de los súbditos. Luego el gobierno papal no fue instituido por Cristo para el mismo Papa, sino para los fieles. […]

    De todo lo cual se deduce claramente que el obispo de Roma —si quiere considerarse el primero entre los obispos— no debe buscar su propio honor diciendo que tiene toda la plenitud de poder sobre todos los fieles, sino que debe buscar la utilidad de los demás de manera que solo se atribuya aquel poder que se juzgue necesario y útil a los fieles; con lo cual ya no es tal plenitud de poder. Pues ¿qué sentido tiene imponer cargas pesadas e insoportables o apenas llevaderas —sobre todo a débiles e imperfectos, proclives a la impaciencia y a la ira— por un señor que puede ser tonto, temerario, malintencionado y perverso como el Papa? ¿Y de qué le sirve tener por encima de ellos a quien de iure puede imponerles sobre sus hombros cargas insoportables?

    […] No teniendo, pues, el Papa poder dado por Dios —como ya hemos dicho— para destruir sino para edificar a los fieles, se sigue que el Papa no tiene de Cristo tal plenitud de poder. […]

    Hay más. El Papa —lo mismo que los otros prelados de la Iglesia— no debe dominar sobre el clero tal como lo afirma san Pedro [«Apacentad no como dominadores sobre la heredad, sino sirviendo de ejemplo al rebaño», I Epístola, 5,3]. Luego no tiene ni en las cosas temporales ni en las espirituales tal plenitud de poder[36]

  [36] Guillermo de Ockham, Sobre el gobierno tiránico del Papa, II, caps. 5-6, trad. de Pedro Rodríguez Santidrián. <<
 

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