domingo, 19 de marzo de 2017

Los universales solo existen en el entendimiento

Los géneros y especies no existen fuera del alma, sino que existen solamente en el entendimiento, ya que no son más que ciertas «intenciones» o conceptos formados por el entendimiento que expresan las esencias de las cosas y las significan, y que no son ellas mismas, como el signo no es su objeto significado. Ni son tampoco partes de las cosas, ni más ni menos que la palabra no es parte de lo que significa, sino que son ciertos predicables de las cosas, no tomados por sí mismos, porque, cuando el género se predica de la especie, el género y la especie no se toman por sí mismos, ya que no tienen suposición simple, sino personal, y así suponen o se toman por sus significados, que son las cosas singulares; tales géneros y especies se predican de las cosas, tomados ellos por las mismas cosas que significan. […]

    Sin embargo, aunque eso que está en el entendimiento son, según la mente de los filósofos y la realidad, los géneros y especies, pueden ser llamados géneros y especies, además de ellos, las palabras mismas a ellos correspondientes, ya que todo lo que es significado por la intención o el concepto en el alma, es significado por la palabra, y viceversa. Pero esto ya depende de la convención humana.

    Por lo dicho queda clara la solución de la segunda cuestión: no tratándose de las palabras mismas, hay que sostener que los géneros y especies, y, en general, todos los universales de esa índole, no son corpóreos, ya que no están más que en la mente, en la cual no hay nada corporal.

    También está clara la solución de la tercera cuestión: los universales no están en las cosas sensibles, ni son de la esencia de las cosas sensibles, ni partes de ellas, pues, según el Comentador [Averroes] en el libro VII de la Metafísica, comentario 47, «es imposible que los universales sean partes de las sustancias que existen de por sí», y en el comentario 45 dice que «es imposible que algo de esos que son llamados universales sean las sustancias de alguna cosa, aunque declaran las sustancias de las cosas». Bien claro se ve cómo el Comentador piensa que los universales no son partes de las sustancias, ni son de la esencia de las sustancias, sino que tan solo declaran la sustancia de las cosas, como los signos declaran a las cosas señaladas por ellos, y por eso no son ellas, ya que entre el signo y lo significado tiene que haber distinción[38].


 
    [38] Guillermo de Ockham, Exposición sobre el libro de Porfirio de los predicables, cap. 1, trad. de Clemente Fernández. <<

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